viernes, 4 de marzo de 2016

Vuelve Bailolá de la mano de "El Lago de los Cisnes"

¡Buenas tardes a todos!

Lo primero, quería disculparme por el largo parón que ha tenido el blog. Debido a motivos personales no he podido dedicarle tiempo. 

¡Pero ya estoy de vuelta! Con muchas ganas y muchas cosas que contaros. 

La semana pasada, tuve el placer de visitar el Teatro Philips Gran Vía, en Madrid. Por ello hoy me gustaría acercaros un poco más a "El Lago de los Cisnes" de la compañía de San Petersburgo.
Esta obra maestra, mérito del Director Artístico y Coreógrafo Andrey Batalov, quien también ha dirigido otras versiones clásicas como son"Giselle", "Don Quijote" o "El Cascanueces", llega a España de la mano de Producciones Tatiana Solovieva y es un regalo para los ojos. 




Cuando llegué al teatro y me tocó sentarme en una de las primeras filas lo primero que pensé es que sería un fastidio. Gran error. Tenía tan cerca a los bailarines, tan cerca sus movimientos, sus giros, sus expresiones, que no pude hacer otra cosa que asombrarme aun más de lo maravilloso de la obra. 

Cuando apenas llevaban diez minutos de función, tengo que confesar que se me empañaron un poco los ojos. La coordinación de unos doce bailarines en escena, junto con la música de Chaikovsky y las expresiones de los bailarines, me dejaron muda. 
Los decorados perfectamente ambientados y las vestimentas, de las que me enamoré con una facilidad pasmosa y de las cuales hablaré más abajo, son otro gran aliciente del ballet.

No puedo continuar describiendo la obra sin mencionar al bailarín que representaba al bufón en el primer acto. Transmitía a la perfección el papel que representaba y sus piruetas y saltos te hacían dudar de la fuerza de la gravedad. 

Pero aun no había llegado al auge de la representación. El bailarín principal no desmerece una mención a su favor, pero sin embargo mis ojos cayeron por completo en la figura de Odette, protagonista de la obra. Lo primero y como ya he mencionado antes, caí rendida ante la maravillosa vestimenta, no solo de la protagonista, si no de todas las bailarinas. Los tutús son mi perdición. Por si fuera poco, la elegancia y ligereza con la que se mueve toda bailarina de ballet, embellece aun más esta prenda. 

En el segundo acto se celebra el gran baile, con invitados de varios países. En dicho evento, Sigfrido, figura principal de la obra junto con Odette, debe elegir a su futura esposa; la compañía de San Petersburgo quiso hacer un guiño a España realizando una breve coreografía representativa de nuestro país, lo cual fue recibido con risas y aplausos.

En el nudo de la obra con la aparición del brujo Rothbart y su hija Odile haciéndose pasar por la Princesa Cisne, la música y el negro como color predominante en las ropas hacen que pongas todos los sentidos alerta llevándote realmente a vivir la tensión.




Y vayamos acabando. Hay muchísimas cosas que me dejo en el tintero, como el momentazo en el que Odette realiza al menos diez piruetas seguidas. Pero prefiero dejarlo aquí e invitar a todo el mundo a vivir esta experiencia en sus carnes, de verdad que merece muchísimo la pena. 

La compañía San Peterburgo ya ha terminado su estancia en Madrid por lo que por el momento ya no se puede disfrutar de este ballet en el Teatro Philiphs Gran Vía, pero estoy segura de que gracias al éxito que han tenido en su gira, volverán muy pronto para deleitarnos con más danza. 
Otras de las obras que están teniendo buena crítica y que se respresentan en Madrid son: "El Principito" en el Teatro Fígaro y "Romeo y Julieta" en la Nave 73. Pero por su puesto para gustos los colores y la página www.danza.es nos muestra todas las representaciones que hay actualmente en las diferentes provincias de España.

No obstante, no podía acabar la entrada sin sacar un poquito mi vena reivindicativa. La obra fue maravillosa y los bailarines increíbles, un dominio de la técnica y un dominio de la técnica y una elegancia sublimes; pero no hay que ser un saco de huesos para poder hacer ballet. Me llamó especialmente la atención la bailarina protagonista, era magnífica en escena, pero se le marcaban en exceso los omóplatos y las costillas. No me meto a valorar si era constitución, o no, quizá este caso concreto tenga una justificación más que válida, pero desde luego no era una excepción sobre el escenario. También hay que decir que otras bailarinas tenían un cuerpo visiblemente sano, pero eran una minoría. 
Entiendo perfectamente que haya que seguir unos hábitos alimenticios concretos, pero se puede combinar la salud con el deporte.
No sé que medidas siguen en la Compañía de San Petersburgo ni el caso concreto de cada una de las bailarinas, pero si me gustaría hacer una llamada de atención a todas aquellas personas que hagan un deporte en el que se les exija un peso o una talla. Que cada cual luche por sus sueños, pero que nunca olvide que la salud es lo primero.



Espero que os haya gustado

¡Gracias por visitarme!








No hay comentarios:

Publicar un comentario